Un día un escalador quiso llegar hasta la cima de una montaña para ver al águila dorada, y después de un enorme esfuerzo, cuando llegó a la cima no encontró al águila, pero encontró un huevo en su nido. Como consuelo después de tanto esfuerzo, decidió llevarse el huevo.
Una vez en tierra, puso el huevo en el gallinero y una gallina clueca lo empolló. Al cabo de unos días nació el pichón del águila dorada. Fue aceptado por las gallinas y aprendió a alimentarse como ellas y vivir como ellas.
Un día el pichón de águila levanto su mirada al cielo y vió el vuelo de un ave imponente, entonces le preguntó a la gallina que lo había criado, si él podría volar como esa ave. La gallina le contestó que no, que ésa ave era el águila dorada y que él era una gallina, y las gallinas no vuelan.
Así el Águila creció y murió creyendo ser una gallina.
REFLEXIÓN SOBRE LA
LECTURA:
Esta leyenda india enseña que las personas que tienen gran potencial para
conseguir el éxito pueden crecer en ambientes donde no los desarrollen, bien
sea porque no tienen el estímulo o porque no tienen las herramientas para
hacerlo, pero tarde o temprano un evento hará que se encienda esa chispa de ir
más allá de lo que acostumbra hacerlo.
Es allí
donde la decisión que se tome marcará la diferencia entre anhelar las cosas u
obtenerla y esto es clave para tomar el camino correcto.
Algunas personas nacen con
potencial o pueden adquirirlo, por tal motivo no debemos dejar de buscarlo,
desarrollarlo y explotarlo para lograr conseguir el éxito en cada cosa que nos
propongamos.
También enseña que en el camino de la vida pueden existir personas que
nos digan que no somos capaces de realizar nuestros sueños porque ellos lo ven
como algo difícil de alcanzar.
Nadie tiene
el derecho de ponernos límites a lo que deseamos realizar.
Algo similar le sucedió al
científico alemán Albert Einstein
pues allegados a él pensaron que nunca llegaría lejos en sus estudios porque en
su infancia padeció de dislexia, por lo cual tuvo problemas de aprendizaje en
el colegio, según algunos biógrafos que lo aseguran.
Es impresionante la capacidad del ser humano para lograr hacer cosas
maravillosas, sino repasemos el pasado cuando en nuestra niñez jamás imaginamos
que la tecnología alcanzaría tal avance en la comunicación sin utilizar los cables
que estábamos acostumbrados a ver.
Del mismo modo todos podemos evolucionar dándonos la oportunidad de
demostrarnos lo que somos capaces de lograr, por supuesto tropezando o quizás
cayendo algunas veces, pero siempre dispuestos a dar un paso adelante
imaginando la meta muy cercana.
El pasado y la vida de las personas que han
llegado lejos nos recalcan que los límites solo están en nuestra mente.
Al igual que esa águila que
siempre pensó que fue una gallina y no logro desarrollar sus cualidades de
águila, en algunas oportunidades vemos como el éxito puede escaparse de
nuestras manos por temor a soñar.
Jamás
debemos detenernos a pensar que las oportunidades que se nos presentan son muy
arriesgadas para tomarlas por miedo a fracasar.
Imaginemos por un momento que esa águila hubiera logrado tomar vuelo y
darse cuenta que ella era un águila dorada capaz de planear y sentirse libre
como veía que las otras lo hacían, la felicidad y plenitud de ella sería
inmensa y no habría nada que ella no se propusiera y lograra.
Esto nos indica que somos nosotros mismos quienes tomamos la decisión de
pasar toda la vida creyendo que hemos sido exigentes con nosotros mismos y que
hemos hecho todo cuanto nos propusimos en la vida.
Sin embargo solo basta con examinar los logros de algunas personas
emprendedoras o de alguien a quien admiramos para darnos cuenta de que aún
tenemos cosas grandes por hacer.
Ya comprendemos que el fracaso no está en
perder sino más bien en no arriesgarse o no intentarlo.
Esta águila decidió seguir siendo
gallina no quiso mirar más nunca el cielo y soñar ser como el águila, no
hagamos lo mismo.
No dejemos de soñar en llegar lejos,
No dejemos de ser libres,
No dejemos de ser felices,
Porque lo que deseamos no depende de otras personas, está en nuestro
interior.
El camino hacia el éxito lo conocemos por lo
tanto sólo debemos recorrerlo para llegar a nuestro destino que es la felicidad.
Cada día trae un desafío nuevo a lo cual podrás demostrarte lo que eres
capaz de hacer, bien sea con algo nuevo que practicar o simplemente hacer mejor
lo que ya vienes haciendo.
Siempre debemos tener esto en mente “si otros
lo lograron hacer, yo también lo puedo hacer pero mejor”.
"SOMOS ÁGUILAS DORADAS"
RAYVIDAFELIZ
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